la soledad abrumadora de mis días

se acrecienta en mis oídos

hasta hacerlos estallar,

ya nadie respeta mis decisiones;

soy la hija extravagante y loca

que hay que rescatar.

Entonces

cada palabra mía se convierte

en un grito desgarrador

sin eco y sin respuesta.

he vuelto al camino de la soledad

al camino de la transparencia y la limpieza

he vuelto a los lugares inéditos

donde miedos milenarios pugnan por salir.

he vuelto

yo lo sé,

a la angustia de una noche que se acaba,

al poema terminado,

al silencio,

a mi vida.

mis huesos

junto a mis años,

de miles de horas,

se acomodan

cada día

en el hueco de tu cuerpo;

mis ojos, cansados de ver y no verte,

recorren tocando cada una de tus venas,

y

en la hora del amor

tu pelo vibra

en mi pelo,

y es la noche

único testigo

de

nuestra

diaria

celebración.